Hay algo que suele decirse de los ganadores: que ganar llama a ganar. No es una frase hecha. Tiene nombre: winner effect. Ian H. Robertson lo describió en el libro que lleva ese mismo título. Después de una victoria, el ganador entra a la siguiente competencia con más confianza, más disposición a imponerse y una expectativa más alta de volver a ganar. No es solo actitud. Hay química de por medio: la victoria eleva la testosterona y moviliza la dopamina, y esa combinación empu